18 de agosto de 2008
Internet gana la batalla a la prensa en EEUU
Pew Research Center diferenecia los perfiles de los usuarios de cada medio según su edad y su perfil sociológico. Así distingue tres grupos. Los "tradicionalistas" (de edad media y con unos niveles educativos y de ingresos por debajo de la media) son los más numerosos y son los más fieles a la televisión. Los "integradores" (de edad media y con mayor nivel educativo que la mayoría) combinan las fuentes de información. Por su parte, los "consumidores de la Red" (más jóvenes que la mayoría y los que tiene mayor nivel educativo) evitan los grandes nombres y de la información para buscar otras fuentes a trevés de Internet".
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17 de agosto de 2008
9 de agosto de 2008
Amor en primera persona
"Hace un año, Matt Eich (20), y Melissa Turk (19), eran unos estudiantes normales. Entonces, todo empezó a cambiar. Matt ganó el prestigioso concurso College Photographer of the Year, y Melissa se quedó embarazada....
Los autores son los propios protagonistas. También del amor.
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2 de agosto de 2008
El triste fantasma
un interlocutor que acaba con cualquier conversación porque "no lleva a nada". Este fantasma
lo cubre todo de empatía y desesperanza.
Evidentemente, hay ciertos terrenos en los que tiene más capacidad de maniobra. Cuánto más ambiciosos sean nuestros propósitos, más jugosos somos para el espectro. Y, sobre todo, cuando nuestros objetivos tienen algo que ver con la lucha por la justicia y la dignidad, entonces, ahí no nos da tregua.
Cada uno busca sus armaduras para proteger ese "fin que justifica los medios", porque para cada uno de nosotros el fin siempre es la mejor opción posible. En mi caso, mi protección es la asunción de que las etapas históricas no se ajustan al ritmo de mi sociedad, ni al de los medios de comunicación, ni al de mi propia existencia. Frente a uno de los peores sentimientos, el de la impotencia, yo vuelvo a la humildad y la consciencia de mi irrisoria existencia. Hace pocos días, un amigo me contaba como su hija sufre ahora las mismas decepciones y crisis de vocación que el sufrió a su edad. Se preguntaba para qué coño servía su trabajo si todo seguía siendo igual que cuando su padre recorría aquellas empobrecidas tierras también como periodista. Y él me decía que lo peor había sido darse cuenta de su limitada capacidad de cambio, asumirlo y seguir aún así en el tajo. Y añadió, "si el mundo fuese ahora como yo lo quería entonces sería un horror". Nos reímos mucho.
Por mucho que se diga, soy consciente de que el mundo, en términos históricos, nunca estuvo mejor que ahora. No me quiero imaginar mi vida durante la Edad Media, y ni siquiera durante el franquismo. Y en el resto del mundo, siempre hubo guerras, injusticia y dolor. Sólo que ahora la capacidad de destrucción es mayor. Pero también hay más vigilantes, más voces disidentes y, en un porcentaje bajo, sus gritos sirven para algo. Yo tengo claro del lado que quiero estar, y con eso me basta. Me lo descubrió Carmina Bascarán, directora del Centro de Defensa de los Derechos Humanos de Açailandia, Brasil, cuando le hacía una entrevista que, pronto, seguro, verá la luz. "Lo hago porque si no me duele el estómago. Porque no puede ser que en un país como Brasil, se me hayan muerto dos niños de hambre, aquí, en mi pecho. Y sabiendo que eso ocurre yo no entiendo como no hay más gente que no lo haga".
Pues bien, cuando visitas estos lugares y sabes, porque lo sabes, que lo que estás grabando o fotografiando ya fue retratado y contado con anterioridad y que nada ha cambiado, te asaltan cientos de dudas. Pero sobre todo una, ¿para qué y por qué lo hago entonces?
Mi respuesta es clara. Hay que intentarlo, una y otra vez. Hasta que quedarnos sin saliva. Yo no encuentro una mejor opción a la que dedicar mi vida. Pero cuando el desánimo te inunda demasiadas entrañas, el fantasma vuelve a ti y te tienta.
Pues bien, cuando eso ocurre y estás en la comodidad del hogar, de nuestro alto nivel de vida, de repente llega a tus manos un libro que te recuerda todo esto y se dibuja como uno de esos útiles antídotos para mandar a ese fantasmilla sobradete a donde picó el pollo.
Éste es el caso del libro 68, de Paco Ignacio Taibo II.

Taibo II, escritor y director de la Semana Negra de Gijón, entre otras muchas cosas, fue también uno de los líderes estudiantes del 68 en México.
El libro nos lleva, a través de la narración en primera persona, a vivir esta toma de la vida civil por parte de los estudiantes como si estuvieramos allí, en las manifestaciones que tomaban las calles con medio millón de personas mientras los vecinos les tiraban plásticos para protegerse del sol, en los comedores improvisados con lo que les regalaban los mercaderes, durmiendo en cualquier sitio sin dormir... Pero, sobre todo, nos permite conocer la magia que parió este "alzamiento". El por qué, aunque como bien dice, hubo momentos en los que el movimiento era mucho más de lo que ellos sabían, de lo que nadie sabía.
Y lo que les dejó en la sangre para el resto de las vidas: "Había algunas virtudes mezcladas en el cóctel, una idea de que la política es moral, que tardaría algunos años en acabar por desarrollarse, una sana sensación de que no éramos inmortales".
Y, el final sin feliz, como él lo titula. La represión descarnada que el gobierno institucionalizó: las torturas, las encarcelaciones, las desapariciones.
Cuando hicimos el Manifiesto sobre Periodismo y Derechos Humanos, uno de los primeros firmantes me dijo "Es curioso, porque hablar de Derechos Humanos aquí, en España, es muy impalpable, amplio, volátil. Pero en mi país, hablar de derechos humanos es algo claro, contundente". Hablar de derechos humanos en muchos países, supone hablar de cada uno de esos derechos. Pero cuando los términos se nos presentan como manidos, primero, nos da vergüenza, pronunciarlos, y después, terminamos creyéndonos que están vacíos de contenido. Pero no.
Ni política, ni derechos humanos, ni resistencia, ni lucha, ni compromiso, ni solidaridad son palabras que hayan perdido su significado ni su vigencia. Siguen estando presentes en las vidas de muchas personas que se juegan mucho más que nosotros por defenderlas. Y mantenerlas vivas, supone no dejar solos a millones de personas.
Y todo esto es de lo que en realidad trata el libro 68. Un relato vivo, locuaz y emocionante que tiene hoy tanta vigencia como entonces y que, al menos a mi, me recuerda que las personas a las que más admiro son las que no se dejaron tentar por tan triste fantasma.
A esas personas, muchas veces, se les reconoce por la mirada. Pueden tener el rostro cubierto de arrugas, pero más bien parece una máscara que no se corresponde con su voz ni con su mirada, brillante, acuosa y que no esconde que muchas veces ha llorado. Pero es precisamente el trazo de esas arrugas las que dibujan que muchas más veces han reído. A carcajadas.
31 de julio de 2008
El PC, el mejor aliado del bipartidismo
"Mis compañeros y compañeras de Sevilla están recibiendo en estos días cartas de expulsión del PCA por tener opiniones diferentes a las de la dirección. (...)A mi ya me expulsaron hace unos meses, con el pretexto de que no pagaba las cuotas que ellos habían dejado de enviar al banco. Fue en plena campaña electoral y no era momento de entablar un debate, pero estaba claro que solo se trataba de una "avanzadilla" en la cruzada de "limpieza étnica" que se han propuesto.
Esta carta fue publicada por Concha Caballero en su blog el 1 de julio. Caballero fue diputada de IU por Sevilla en el Parlamento Andaluz durante los últimos catorce años (1994-2008) y en la actualidad... Llamazares le ofreció participar en la directiva nacional, pero no he encontrado su nombre ni en la Ejecutiva ni en ninguno de los órganos directivos nacionales de IU.
La necesidad de mejorar la proporcionalidad de la ley electoral es evidente. Pero si IU sigue perdida en la ortodoxia, en el puritanismo trasnochado, los futuribles no son muy halagüeños. El PC ha salido de la caverna desde la que ejercía el poder para ponerse al frente y a la luz del día. Pero en ese proyecto parece que ya no cabe mucha gente. Si la caída en picado de IU vino de la mano del "voto útil" frente a la también salida de la caverna de la extrema derecha del PP, de las leyes sociales de Zapatero y de sus maneras progresistas, de la alineación sin fisuras de los medios de comunicación con uno y otro bando, así como de la creciente participación en la actividad política a través de las organizaciones y movimientos sociales, que también son política -y en muchas ocasiones más política y menos politiqueo-, tampoco es menos cierto que todos estos cambios pillaron a IU con el paso cambiado.
Izquierda Unida ya no es la única forma posible de participación política de izquierda, sobre todo en un mundo en el que la izquierda más activa -dícese ONG, asociaciones, plataformas, fundaciones...- aprovecha las sinergias, las redes y las apuestas comunes para fomentar su influencia. Es más. Uno de los valores más revolucionarios en todo este fenómeno es el poder de la participación ciudadana individual y en campañas monotemáticas, sin tener que ampararse bajo grandes banderas que recogen toda una cosmovisión. De hecho, hoy son mucho más eficaces estas actuaciones específicas en las que cientos de miles de personas pueden unirse, por ejemplo, en contra de la lapidación de una mujer en Nigeria, sin tener que estar de acuerdo en un mismo modelo económico. Y sobre todo, ¿hay alguien que crea posible a estas alturas posible un "Frente Popular" en el que se apueste por unos mínimos comunes? El sentido de la propiedad lo abarca todo, y cada corriente quiere tener la exclusividad de sus proyectos. Pero, sobre todo, quiere ser el protagonista de la foto.
Pero frente a esto, y frente al bipartidismo, el PC quiere ser "la verdadera alternativa de izquierda" con una militancia monolítica, ortodoxa y obediente. Y en el caso de que así fuera, que es evidente que no por el constante flujo de bajas y expulsiones que han tenido en los últimos tiempos, ¿realmente conocen a los que en algún momento pudieron ser sus potenciales votantes? ¿De verdad creen que en la España de 2008, la gente de IZQUIERDA -lo pongo en mayúsculas imaginando sus voces engoladas pronunciando esta palabra-, pues eso, la gente de IZQUIERDA se va a sumar a un partido tan puritano y sectario como el PP? Los potenciales votantes de IU están haciendo política diariamente: a través de asociaciones, de ONG, desde la red o a través de una vida responsable y solidaria. Pero ellos sí son humanos, se permiten el lujo del debate, de la duda e, incluso, de la disidencia. Y, por tanto, arrinconados por el bipartidismo e IU, se quedan fuera del sagrado mecanismo de la partitocracia.
Patricia Simón
29 de julio de 2008
Los periodistas son civiles que deben ser protegidos en medio del conflicto armado
"A propósito de la reciente revelación sobre el uso de distintivos de prensa durante la operación Jaque que permitió la liberación de 15 ciudadanos secuestrados por las FARC, el Centro de Solidaridad de la Federación Internacional de Periodistas hace la siguiente reflexión:
Los periodistas son civiles que deben ser protegidos en medio del conflicto armado
Este texto demuestra, a la luz de la normatividad nacional e internacional, cómo involucrar a periodistas en operativos militares, o que miembros de alguna de las partes enfrentadas se presenten como periodistas en el desarrollo de una operación militar, pone a los verdaderos informadores en riesgos adicionales a los que deben soportar al ejercer su trabajo en un país azotado por un conflicto armado.
El mayor de estos nuevos riesgos, es que la credibilidad sobre su identidad como periodistas queda en entredicho al momento de encontrarse con distintos grupos armados, convirtiéndose en potenciales víctimas de la hostilidad bélica. La argumentación está en las nociones básicas del Derecho Internacional Humanitario (en delante DIH), cuyo cumplimiento fue firmado por el gobierno colombiano".
Andrés Monroy Gómez
26 de julio de 2008
Mi nombre es NADIE

Nicolás Castellano y Carla Fibla, dos compañeros de la SER, junto al fotógrafo Juan Medina, acaban de publicar 'Mi nombre es NADIE'. Un libro [con el soporte de cuatro CDs] en el que se relata lo que tantas y tantas veces Nico y Carla nos han contado en antena: El drama de la inmigración desde los lugares de origen, los países africanos de los que parten los cayucos que alcanzan después [con suerte] las costas españolas. ¿Por qué se convierte en obsesión llegar a Europa? El libro es maravilloso. Las fotos, como dice Juan Medina, muy duras pero "más dura es la realidad". Editorial Icaria
Vïa Javier Casal
23 de julio de 2008
22 de julio de 2008
Porque por esto y para esto somos periodistas
Aunque sea triste, a veces hay que volver a la esencia, recordarla y exigirla. Reinstaurar la cordura. Esto es para nosotros el periodismo:
Gijón, 18 de Julio de 2008
La Declaración Universal de los Derechos Humanos debe ser el marco ético del periodismo.
El derecho a la información es una condición fundamental para el desarrollo pleno de la democracia, así como para que los ciudadanos puedan opinar y actuar libremente.
Los periodistas y las empresas periodísticas deben contribuir a que se respeten los derechos humanos, y su labor debe poner de manifiesto todas sus violaciones.
Las nuevas tecnologías amplían las posibilidades de acceso a nuevos medios de comunicación: democratizan el derecho a informar y a ser informado, y favorecen el desarrollo del periodismo desde el enfoque de los derechos humanos.
La independencia de los periodistas es vital para la sociedad y el periodismo es un servicio público a los ciudadanos que no puede estar sometido a intereses políticos o económicos particulares.
La defensa de los Derechos Humanos es una de las tareas primordiales del periodismo y los periodistas no podrán ejercer su labor si sus propios derechos humanos son vulnerados.
Tu apoyo es muy importante y por ello hemos lanzado un web para que las organizaciones y ciudadanos que lo deseen puedan leerlo, difundirlo o adherirse al mismo: http://www.manifiestoperiodismoyderechoshumanos.com/
Primeros firmantes:
Javier Bauluz. Periodista. Director EIF. Premio Pulitzer.
Luis Acebal: Vicepresidente Asociación Pro Derechos Humanos de España APDHE.
Eduardo Márquez: Periodista. Presidente Federación Colombiana de Periodistas. FIP.
Enrique Meneses: Periodista. Corresponsal desde 1956 de LIFE, Paris-Match, TVE, etc.
Walter Astrada: Fotoperiodista. Freelance. Premio World Press Photo 2007
Karen Maron: Periodista. Premio Club de Prensa Madrid 2006
Jesús Abad Colorado: Fotoperiodista. Premio Internacional Libertad de Expresión CPJ, Nueva York. Premio Nacional de Periodismo de Colombia.
Enrique Fidalgo: Fotoperiodista Diario El Mundo. Finalista Premio FotoCAM 2008
Miguel de la Fuente: Camarógrafo. TVE. Foster Peabody Award 2005
Juan Luis Sánchez: Periodista. Responsable de Comunicación Digital en Expo Zaragoza 2008
Rosa Jiménez Cano: Periodista. La Comunidad de El PAIS Digital
Patricia Simón. Periodista. PIRAVAN. Coordinadora EIF
Ali Hussain Khudhair: Periodista iraquí de ABC News.
Juan Medina: Fotoperiodista. Agencia Reuters. Premio World Press Photo 2006.
Juan Manuel Pardellas: Director Informativos Cadena SER en Tenerife y Corresponsal EL PAIS Canarias.
1 de julio de 2008
25 de junio de 2008
No fue bueno, pero fue lo mejor
se preparó para caer en combate,
para la mutilación.
Para el linchamiento, deporte nacional, independientemente, del país dónde esté.
O la cárcel.
También se preparó para el olvido,
para lo siguiente que vendrá,
para el Dios proveerá.
Y mañana será otro día,
depende del cristal con el que miras.
Todo es horrible o terriblemente bello.
No fue bueno, pero fue lo mejor.
Todo o casi todo salió de otra manera.
Quién no desearía
poder ser otro en quién confiar,
por quién dar su brazo a torcer?
Y ser de cualquier modo distinto.
Sea como quieran, siempre lo que quieran.
Y nunca volverá jamás a pisar un escenario,
lo verás si es que lo ves,
siempre desde la platea.
Como un sueño inalcanzable
como la Luna llena.
Cuando la quiere poner a los pies de su mujer.
No fue bueno, pero fue lo mejor.
Todo o casi todo salió de otra manera.
Y dónde el ratoncito Pérez,
el scalextric y el Ibertren?
Y los putos Reyes Magos dónde están?
La rana que se convertía
con un beso en la boca
en princesa de boca de fresa.
Y dónde dejaste la pastilla de jabón.
No fue bueno, pero fue lo mejor.
Todo o casi todo salió de otra manera.
Preparó al milímetro su propia muerte,
always la lloró, la cambalache,
over the rainbow.
Todos los tiburones del Caribe
que no consiguieron devorarle en vida.
La goleta, la bandera, tibias y calavera.
Todo al fondo del mar.
7 de junio de 2008
A veces, el arte hace pasar cosas como éstas y asoma algo parecido a la fé.
Hace dos días, como actividad de fin de curso, mi profesora de pintura Duli García, nos acompañó a una exposición de Feito. Un pintor abstracto-expresionista cuya obra hasta entonces me habría dicho bastante poco. Sin embargo, de la mano de Duli sufrí una reconciliación con la forma de interpretar nuestro mundo por parte de muchos pintores actuales. Descubrí lo que había detrás: investigación, experimentación, una interpretación de la esencia de las cosas y, sobretodo, como esos aparentes brochazos atravesados por una perenne e infranqueable línea negra, suponían una ruptura de lo establecido por una especie de big-bang que no somos más que todos los seres vivos, como esa pintura era capaz de atravesarme con su fuerza sobrehumana -y la vez tan humana-, como esa combinación de tres colores -en esta etapa del pintor son negro, magenta y morado con fondo blanco- podía condensar la vida misma y llevarnos a otra percepción de nuestro entorno a través de las sensaciones y emociones. Descubrí las texturas como ese gran descubrimiento que me regaló la técnica de la acuarela: los cielos, VER por fin los cielos como si de repente se me hubiese caido un velo de los ojos, una bruma que lo aplanaba, lo matizaba todo.


Entrevista en El País
Que el arte, en la mayoría de los casos, saca lo mejor de nosotros mismo no es ningún secreto. Yo, cuando mejor me siento, más plena, más exhultante, más sensible, es cuando escucho una gran canción o estoy leyendo un gran párrafo. Y eso que soy una absolutada iletrada en ambos campos. Ni con el trabajo más apasionante ni con el beso más inolvidable. Porque el arte lo invade todo y te despierta, te abre los poros, los dedos se despliegan, el cuerpo se tensa y la cara habla por sí sola. Por eso no entiendo porque sigue sin fomentarse realmente desde las instancias públicas. Recuerdo un debate al que asistí en Francia en el que, en un pequeño bar, se dieron cita una veintena de artista. El tema era si el Estado debía promover, es decir, subvencionar el arte. Del lado de los contrarios, se argumentaba que esto, evidentemente, podía prostituir el arte, promover el menos crítico, vanguardista, experimental o comercial. Del otro lado, la respuesta era clara: si el Estado no promueve el arte y la cultura, el mercado menos. En mi caso, me declino porque, asumiendo todos los riesgos que supone la promoción estatal del arte, prefiero esta opción que delegar toda la responsabilidad en el compromiso y sacrificio personal de los artistas. El arte siempre se abre paso, el más incomprendido, también porque finalmente responde a una necesidad, a un pulso vital del actor. Por tanto, en las sociedades ricas en las que las necesidades básicas no son tan apabullantes, es más difícil que el arte termine circunscrito a lo políticamente correcto. Y, mientras, al menos se fomentará su presencia, aunque no sea tan variada y justa como deseásemos.
Bueno, el caso es que sólo quería compartir mi alegría porque se hagan cosas como el nuevo disco de El Lebrijano.
¿Cuánta vida no trajo el disco Omega, de Enrique Morente y Lagartija Nick a mi fría casa en Lyon?
Pequeño Vals vienés, Omega
Enrique Morente y Lagartija Nick
La Aurora de Nueva York, Omega
Enrique Morente y Lagartija Nick
6 de junio de 2008
Volver... a Senegal
a su arrasante ritmo,
a su alegría,
a sus colores,
y a su eterno verano.






Y como estamos en tiempos de fusión, Estrella Morente y su Vuelvo al Sur
1 de junio de 2008
Vientos de agua y amores cruzados
uno màs tenue, envejecido, desgastado,
dibujado con las primeras arrugas,
y el desengaño apostado tras la sonrisa.
Cuando dos te quiero se cruzan,
otro misterioso, arrollador, desafiante,
ludópata de las miradas clandestinas
y equilibrista suicida de las emociones.
Cuando dos te quiero se cruzan,
vientos de agua,
adioses verbales,
y fusiòn de amores.
Que en la vida, el amor, es pura transición.
Cuando dos te quiero se cruzan,
cambia el rostro, los horarios, las manías.
Las veces que nos reímos o enfadamos.
Pero, ay, el amor, el amor es pura transición.
Y sin todos los amores que arrastramos,
sin todas ellas,
quién sería yo, amor.
Sin todos ellos no se entiende este amor.
Patricia Simón
28 de mayo de 2008
Cap.I ¿Es necesario hoy el periodismo?
¿Es necesario hoy el periodismo como lo entedemos en la actualidad? ¿Realmente es un servicio sine quae non para las "verdaderas democracias"? ¿Quiénes son hoy los periodistas? ¿Quiénes son los que hoy en día informan independiente y honradamente a la sociedad? ¿Se puede practicar periodismo desde los grandes medios de comunicación? Y sobre todo, ¿necesita la sociedad hoy en día a los periodistas para estar informados?
24/03/2008
Hace apenas unos días, los periódicos enviaban a sus nombres insignes a Bagdad como conmemoración del quinto aniversario de la invasión de Iraq. El peligro para sus vidas, la dificultad para desarrollar su labor eran noticia. Durante cinco años, los periodistas iraquíes habían informado al mundo, a través de las grandes agencias, de las decenas de muertos diarios y de los contínuos fracasos del gobierno "democrático" por hacerse con el control. Me pregunto por qué su elogioso compromiso con la profesión, pero sobre todo con su propia supervivencia económica, nunca fue noticiable. Sin embargo, como parte del reality, ahora los medios envían allí a sus periodistas, como si sólo ellos fuesen capaces de informar en profundidad de lo que ocurre. Durante estos cinco años han sido los periodistas de agencia -los "invisibles y menospreciados de la profesión-, así como los trabajadores de organismos internacionales y ONG´s los que han informado desde Iraq y no creo que los ciudadanos hayan percibido una carestía informativa. Es más, son ellos la fuente de documentación del periodista que aterriza para los grandes reportajes, son ellos la fuente de información para los temas que desarrollarán "en profundidad", la llave de acceso a la población y, cada vez más, son ellos la misma voz que luego aparecerá en los reportajes de aniversario.
Nunca como hoy la profesión periodística se asemejó tanto a la figura del escribano: periodistas atados a una antena parabólica que "informan" de lo que acontece en todo el África subsahariana o en Asia oriental a partir de los informativos locales, periodistas que por la falta de tiempo contratan a un "asistente local" que le da las claves de la zona y le abre las puertas a la aglutinación de lo que ya fue información de agencia.
La información de los medios se ha convertido en un hábito de consumo y el periodismo de firma en objeto de consumo de firma, de diseño. La información está a un click del ratón y la corroboración a tres clicks más. Las ONG´s, los blogs, los organismo internacionales son ya una fuente de información al alcance de cualquier ciudadano, con el colofón periodístico de las agencias de prensa, gracias a las cuales cada día se hacen los grandes periódicos, informativos radiofónicos y televisivos.
La información, con una visión más cercana a El Mundo, ABC o El País, inunda nuestras vidas. Está por todas partes. Los periódicos gratuitos son depositados en las manos de los viandantes antes de que se hayan desprendido de la última legaña. Los croissants del domingo vienen acompañados del dominical con su Elsa Pataky en la portada, sus muebles de diseño inasequibles y, a veces, un reportaje social light.
El periodismo no quiere hoy al periodista, le molesta, es caro e incordioso. El periodismo hoy no es prescindible como no lo es el albañil, el zapatero o la esteticien. No sobran porque son parte de nuestros hábitos de consumo. Pero desde luego, cuando me levanto y deseo saber que está pasando en el Chad o en Tíbet o en el barrio sevillano de las Tres Mil no necesito un periódio para que me lo cuente. Me basta con internet, con las agencias de prensa, con los propios blogs de los periodistas que sólo allí pueden contar lo realmente interesante, con las páginas de las ONG´s... Sólo que, por ahora, leer un periódico con cuya línea editorial comulgue más me resulta más rápido porque aglutina algunas de las noticias que me pueden interesar. La comodidad en el consumo siempre fue un punto a favor.
Sí al periodista, no a los medios. Ésta parece ser la corriente de opinión que cada día cobra más peso entre muchos colegas de la profesión. Que los medios tradicionales no necesitan al periodista cada día es más evidente. Pero, ¿puede el periodista ejercer su labor al margen de éstos?
Madre y García Montero
Hace un año lo escuche durante el recital que García Montero y Ángel González dieron durante la Semana Negra. Nos emocionó y nos permitió sentir, de una vez por todas, lo que es ser hijo.
Una mujer en la marcha
(Con motivo del día de sus derechos)

Foto: Jesús Abad Colorado
Te vi marchar, con dignidad, por la justicia que no llega, por la paz que no alcanzamos, por el sueño que anhelamos.
Te vi marchar con pasos de esperanzas liberadas, con gritos de llantos contenidos, con emociones tantas veces encontradas.
Te vi marchar en una danza de alegrías y sonrisas, arrebatándole al miedo su lugar de siempre, haciendo vida en medio de tanta muerte.
¿Quién eres tú que puedes hacer tanto por mí y por los otros?
Yo estaba ahí, en la marcha, y vi cómo la palabra mujer se confundió en la multitud y desde su rostro comprendí que todas éramos ellas.
Director de
24 de mayo de 2008
Cómo vivir cuando uno quiere estar del lado de las víctima y se sabe verdugo
A mi vuelta de Líbano en noviembre de 2006, me encontré con estas imágenes en los informativos, pero en las que además aparecía una intervención desesperada de una de las mujeres al final qué gritaba "¿Dónde está el mundo?, ¿Porqué permite que ocurra esto?". Yo venía del mayor campamento de refugiados palestinos del Líbano, Eil El Helwe, donde sobreviven 40.000 personas hacinadas desde hace cuatro generaciones. Con la sensibilidad a flor de piel, el silencio internacional ante estos hechos se me hizo más insoportable y fue Soledad Gallego Díaz quien rompió el muro de la vergüenza que para mi suponía éste con el artículo de opinión que encabeza este texto y que puedes seguir leyendo aquí.
Le escribí dándole las gracias por sus palabras y ella me dio una lección de esas que sólo los grandes profesionales pueden protagonizar: Me dio las gracias a mi porque "finalmente es gracias a testimonios de periodistas como usted que acuden a lugares como El Helwe como los demás logramos enterarnos de lo que ocurre".
Hay que creer en su dolor para evitar que caigan en la enajenación y en el suicidio.
Este fin de semana una de las noticias de la portada de elpais.es hablaba de esta enajenación y suicidio que ya tiene su reflejo en nuestras calles, en "nuestro país". Un ex policía rumano secuestra a los propietarios de un bar por un trabajo y un techo.
"No importo a gente, ni a Gobierno, ni puta Zapatero. Soy un puto extranjero que quiere un trabajo y una habitación. No quiero dinero. ¿Por qué no puede vivir en España un extranjero?", dijo a la prensa que fue llegando durante las siete horas que duró el secuestro.
Nuestro mundo está basado en unos pilares políticos, económicos y sociales feroces, competitivos y de lucha continuada a imagen y semejanza de los que los creamos, el animal humano. Mientras cada vez hay más gente formada, mientras somos más los que accedemos a una educación en la que se nos enseña las grandezas humanistas de las que los seres humanos somos capaces, mientras cada vez hay más teatros, museos, cines y necesidad de ocio con la que saciar nuestros nuevos sistemas de valores hedonistas - que en nuestro sistema de mercado se ha convertido en ese voraz tercer sector de servicios que es el ocio-, mientras cada vez valoramos más una copa de buen vino compartida con los amigos en la vinatería más hermosa del barrio frente a la "despreciable ansia de nuestros mayores por escalar posiciones sociales, tener más coches y casas", hay un hombre que enloquece por querer participar de todo nuestro mundo, del de nuestros padres y del nuestro. Un hombre que defendería las fronteras, las hipotecas y la democratización de la cultura hasta que le tocó salir de sus fronteras y dejó de tener derecho a nada. El individuo reconoce, incluso en el peor de los momentos, su grandeza. Existe y tiene derecho a existir, aunque nadie se de cuenta de ello. Y es entonces cuando, una vez invisible, la locura empieza a invadir su cuerpo, se extiende por sus piernas, por sus brazos, inunda de tristeza su corazón y niebla la razón. Si la gran epidemia de nuestra sociedad es la soledad, el individualismo, el déficit de lazos que nos hagan sentir necesarios, irremplazables para otros, y que termina dando lugar a esa terrible enfermedad que es la depresión, ¡que no sufrirá aquel que llega a otro país sin nada y que por tanto es percibido como nada, como un usurpador, y que en el mejor de los casos se le llamará solidaridad a permitirle la entrada y el disfrute de nuestras calles y mercado de trabajo.En la magnífica serie Vientos de Agua -que apenas si duró cuatro capítulos en Telecinco y que es una de las visiones más esclarecedoras del fenómeno de la inmigración y recomendable para todas las edades- su protagonista, un inmigrante argentino hijo de inmigrante español, lo explica así: "estoy harto de que me traten como a un tipo que se coló en una fiesta".
La innata percepción que tiene uno de si mismo como un ser importante entra en combate con la que día a día ve reflejada en las miradas de los otros, el desprecio o simplemente la ausencia, el vacío. Y en un arranque de cordura/locura el ex policía rumano, que de repente se convierte en un secuestrador, grita que existe, necesita que alguien le escuche pedir lo que para él es básico, un trabajo, aunque sabe que ya nada tiene sentido porque se ha convertido en uno de esos criminales a los que el combatió siendo policía en su país. Pero lo ha dicho, alguien lo ha escuchado, se ha revalorizado al volver a ser mirado a la cara, al increpar ahora él ¿por qué no importa a nadie?. Y mientras, yo, que me crié sin creer en las fronteras porque para mi ser española no era más que otro calificativo; yo, que llegué a ser y tener lo que tengo gracias al esfuerzo de un padre que participó activamente en un proyecto que él llama orgullosamente España, me encuentro frente a frente con este hombre, frente a su dolor que termina convirtiéndose en enajenación de la que yo me contagio porque me cuesta conciliar esos dos mundos de los que participo minuto a minuto, que construyo con cada uno de mis actos: el excluyente, el defensor del Estado del Bienestar capitalista y asesino, y ese otro hedonista que mira con desprecio al anterior, que lo combate desde la escritura, desde las tertulias, desde los viajes al exterior para contar aquí lo que allí pasa, y que no hace sino dar carnaza a este nuevo mercado de ocio que para competir ante la gran demanda, baja los precios, los salarios, ningunea los derechos del trabajador y que se enmascara tras una careta progresista, humanista.
TODOS sabíamos que el sistema económico que se plantea como la única forma posible, como los Dioses sin los cuales no sería posible la existencia de unos seres tan grandiosos como nosotros, tenía fallos y que ya había demostrado anteriormente su alto grado de falibilidad. Y todos sabíamos, porque así ha sido siempre, que su supremacía, pero también supervivencia, se basaba en el aniquilamiento, mutilación y derrota de las vidas y las esperanzas de los otros por alcanzar mejores cotas de riqueza. El capitalismo sólo se defiende mediante la guerra, en la que todos estamos implicados, de la que todos somos víctimas y esclavos, pero que con el surgimiento de una conciencia más integradora y con un mayor grado de identificación con las demás personas por encima de las fronteras - una conciencia que sólo puede alcanzarse gracias a tener cubiertas las necesidades básicas y que, en este caso, también es fruto del mismo capitalismo-, pues bien esa conciencia ha descorrido el telón y nos ha mostrado a nosotros mismos como cómplices de esta barbarie. Y ahí comienza otra enajenación, la que nos enfrenta con nuestra falta de coherencia, de integridad y que, a mi personalmente, me crea una constante sensación de culpabilidad que, por mi trabajo, tiene rostros y nombres. Son amigos que me abrieron su alma, las puertas de su casa y me pusieron la mesa con lo que tenían porque allí aún no han perdido las buenas costumbres. Pero la misma percepción de mis conflictos internos me provocan el desasosiego de la consciencia de mi propia egolatría, ensimismamiento con mi propio ser frente al terror que me rodea. Una muestra más de nuestro propio pijerío. Y, por otro lado, ¿en qué mundo vivirán nuestros hijos, solidarios, comprometidos, pero cada vez más conscientes del dolor y enajenación ajenas? Cada generación protagoniza nuevas cosmovisiones, con las grandezas de los nuevos descubrimientos y con sus propios traumas. A nosotros nos tocó la de tener amigos cooperantes, la de la consolidación de la cooperación al desarrollo de nuestros gobiernos, pero también la de la llegada de otros que, irremesiblemente entran en conflicto con nuestro statu quo. Estamos en la primera etapa y faltan pensadores que nos guíen y faltan oídos para escuchar a los que hablan.
No basta con ponerse en el lugar del otro. Es imprescindible reconocer de qué lado estamos, aceptarlo, asimilarlo y convivir con ello. Es primordial no transmitir a las próximas generaciones complejos que nosotros no nos atrevimos a resolver o, al menos, a destapar. Desterrar las caretas que tomamos prestadas de las generaciones anteriores cuando pensábamos que nuestro tiempo no nos daba la oportunidad de luchar por un mundo mejor. Nuestros enemigos han dejado de tener rostros fácilmente identificables y porque ya son muchos los que se implicaron en gritar por un mundo mejor y porque hoy son muchos, muchos más, hay que renunciar a la seguridad que otorga a la construcción de nuestra propia identidad considerar que establecer este combate nos convierte en unos iluminados, en unos salvadores de gran corazón. Porque de esta lucha depende también nuestra propia cordura, que es mucho más importante que las grandes -y falsas- expectativas que infundaron todas las declaraciones de derechos del mundo, la omnipresente publicidad emocional y nuestros padres, que cargados de amor, nos convencieron de que debíamos tocar el cielo cada minuto para ser realmente felices.
Hace cuatro años, acompañé a un nigeriano en su viaje de vuelta a España. El gobierno de Aznar le había deportado ilegalmente a Nigeria, sin atender su demanda de asilo político por estar amenazado por su defensa de los derechos humanos y en contra de las petrolíferas en su país. La Audiencia Nacional, cuatro años después, resolvió que tenía derecho a que su demanda de asilo fuese admitida a trámite y que debía ser localizado para traerlo a España. Nadie sabía donde estaba, salvo un amigo. Festus (fiesta), que así se llamaba, había pasado cuatro años deambulando por África reiniciando una y otra su viaje hacia Europa. Había sufrido torturas, hambre y sed. En apenas treinta minutos cruzamos la frontera natural que es el Estrecho de Gibraltar en un ferry. Siempre recordaré como a los pocos días de nuestra llegada, Festus se quedaba absorto mirando las costas marroquíes. Era geofísico, con una energía apabullante y con alma de líder. ¿Cómo asimilar todo el sufrimiento que acumuló durante cuatro años para llegar a un lugar donde poner a salvo su vida y que en apenas veinticuatro horas había sido posible gracias a un papel con un sello? La percepción que los otros tienen de uno termina formando parte de uno mismo, las posibilidades que los demás te reconocen terminan calando en tu propio potencial. ¿En qué creer a partir de ese momento, en ti?
Se estima que en España unas 800.000 personas sufren el síndrome de Ulíses, un trauma de naturaleza psicológica que da lugar a una situación de estrés límite, con cuatro factores vinculantes: soledad, al no poder traer a su familia; sentimiento interno de fracaso, al no tener posibilidad de acceder al mercado laboral; sentimiento de miedo, por estar muchas veces vinculados a mafias; y sentimiento de lucha por sobrevivir.
Quizás, la sociedad española, cada vez más rica, formada, con un creciente sentimiento de pertenencia a un mundo que va mucho más allá de las fronteras, cambiante y tan heterogénea como ese Real Madrid multicolor que defienden los ultras con la bandera preconstitucional, termine siendo víctima de un dolor propio, el de la toma de consciencia de nuestra complicidad. Y como si de una revisión del poema de Brecht se tratase ("Primero se llevaron a los judíos pero a mi no me importó porque yo no era judío..."), quizás ese dolor nos inunde primero a los que no gozamos del parangón de la defensa de la patria, la nacionalidad, la historia o "las costumbres españolas" como dijo alguno durante la campaña electoral y, de repente, nos demos cuenta de qué papel tuvimos, de qué demonios hicimos. Pero más pronto que tarde, todos terminaremos sumidos en el desconcierto de nuestra participación indigna en un mundo que ya no nos es lejano, pero cuya configuración legitimamos. Yo no me puedo sentir de orgullosa de la historia de mi país, característica por sus colonizaciones, explotaciones y golpes de Estado para salvaguardar la desigualdad. Y mucho menos de la España actual, de sus colonizaciones económicas, racismo, cómplice de la muerte de miles de personas en el mar en su intento de llegar a las costas europeas, ni de una sociedad que hemos olvidado de donde venimos. Pero sí me siento cómplice de todo ello. Y si todo sigue igual, y si no aprendo a reconocer y convivir con todas estas contradicciones, terminaré creyendo que mi dolor es locura, que el dolor de todos españoles que cada día dedican su tiempo a ayudar al otro es locura, y entonces, quizás, termine creyendo que la violencia, que un secuestro o un atentado contra las grandes empresas en latinoamérica es la única forma de que se escuche: Mea culpa, pero cómo clamaban aquellas mujeres palestinas, ¿Dónde está el mundo¿, ¿Por qué permite que ocurra esto?
22 de abril de 2008
Grabación de un vigilante del metro de Madrid pateando a un viajero
La primera hostia la dio tras acariciarse los dedos por unos segundos
con la misma emoción con olor a bilis que le provocaba mirar con descaro a las niñas,
decirles lo que le viene en gana cuando se las cruza por los pasillos del metro.
A las negras les dice ¡guarra! tras desearlas y ¡zorras! por la frustación de que ni siquiera le miren.
Aunque sea con asco.
El mismo placer que le invade cuando posee a su mujer sin preámbulos,
porque ella nunca quiere,
porque es suya
y porque a él le excita no tener que pedir permiso.
Un buen padre de FAMILIA. De los de toda la vida.
La segunda hostia le cruzó la cara al hombre, casi lo tumba, mientras busca el maldito ticket del metro.
Las risas de sus amigotes, con la autoridad de Prosegur grabadas en sus espaldas,
no consiguen acallar el latigazo seco que no arranca un mísero quejido al muerto de hambre.
Al que todos miran como el miserable.
Dos SEÑORES pasan de largo. Tienen la comida caliente esperando en la mesa.
"¡Venga, a tomar por culo ya... a la calle... ¿subo y te doy otro palo?"
La vícitima de los VIGILANTES PARA NUESTRA SEGURIDAD recoge algo del suelo
!Zas! El valiente aprovecha para lanzarle una patada en el estómago al indigno.
Y sus ayudantes, los que están a su servicio y al mío, lo arrastran a la puta calle.
"¡Está todo grabado!" dice uno.
Y ahora todos os vemos, a vosotros, los miserables, los rastrojos que no merecéis llamaros personas,
los señorones que necesitáis humillar, apalear, escupir al indefenso para creer que existís,
que alguien se de cuenta de existís aunque sea por el nauseabundo olor de vuestro aliento o
por los cardenales que dejan las botas que otros os ponen por NUESTRA SEGURIDAD.



