17 de marzo de 2008

Los pecados del arte contemporáneo

El título de un libro que, según indica el autor, no es un libro contra el arte contemporáneo, sino contra el abuso -en muchos casos rozando la pura estafa- del arte contemporáneo.


¿Se puede considerar como arte unas latas viejas que contienen los excrementos del artista? ¿O cadáveres diseccionados y embalsamados? ¿O un retrete sobre fondo blanco? ¿Qué valdrán en el futuro? Según el ex-ministro Pimentel,nada."Gran parte de esas instalaciones no son en verdad expresiones artísticas, sino simplemente el fruto de un esfuerzo por sorprender o espantar al burgués que todos llevamos dentro.Y su valor será tan efímero como el rechazo instantáneo que generan, para caer después en el cementerio del olvido, enterrado por la siguiente provocación de turno".

Según el autor del libro, por vez primera en la historia de la humanidad las personas no entienden el arte de su época. Se limitan a observarlo estupefactos, asintiendo resignadamente a las interpretaciones que les proporcionan, por el temor de que lo acusen de insensibles, anticuados o timoratos.





"¿Por qué, entonces, ingresa tanto dinero con la simple provocación o espanto? ¿Es que la búsqueda de la belleza ha muerto? ¿Es que lo feo reina sobre lo bello?", se pregunta el autor, Esparza.

Según éste, los ocho pecados capitales del arte contemporáneo son:

1) Búsqueda obsesiva de la novedad, objetivo fundamental del creador. El artista no aspira a crear una buena obra, sino una obra nueva, que sorprenda por su novedad.
2) Desaparición de significados inteligibles. Si no se entiende, mejor. Si se entiende, el artista cree que ha fracasado.
3) Transversalidad de los soportes, todo vale, el propio soporte se convierte en arte. ¿Pero pueden ser arte paquetes de cigarrillos pegados sobre muebles o latas apiladas?
4) La consagración de lo efímero.
5) La vocación nihilista, la carrera desenfrenada por destruir cualquier referencia sólida, estable.
6) Apariencia de subversión, cuando en verdad está en gran parte subvencionada desde el poder de turno, que sigue sin entender ese arte, pero que se siente moderno amparándolo.
7) El naufragio de la subjetividad del artista, que no valora otra realidad distinta de propio yo, y que, por mor a ese culto a su subjetividad más radical, termina por no entenderse ni él mismo.
Y 8) Obliterar cualquier búsqueda de la belleza, concepto que se considera retrógrado y perverso.


Según Pimentel, el ensayo de Esparza se atreve a exteriorizar lo que muchos piensan, pero que callan por temor. Una breve y clara historia del arte moderno que escandalizará a los mercaderes y voceros del negocio artístico y que reconfortará a quienes todavía creen en la palabra belleza. A nadie dejará indiferente y a todos nos hará pensar, estemos o no de acuerdo, con las tesis expuestas.

Si soy sincera conmigo misma, yo tampoco entiendo "ese arte". Es más,una vez fui a ARCO a ver un cuadro de Frida y lo demás no sólo no me gustó sino que fue víctima del paupérrimo sarcasmo del que soy capaz.

1 comentario:

atemporal dijo...

http://atemporal.wordpress.com/2008/03/29/enjut-mojamut/

niña, te paso un meme!

besotes maños!