23 de noviembre de 2008

La mirada que sonríe más bello

Hay un fenómeno socio-cultural que además de sorprenderme, me cabrea. El desprecio por los artistas que, mientras son minoritarios, son aclamados y percibidos como leales por la minoría que busca en la exclusividad la calidad -y siendo dura, su propia identidad in, pero que una vez que consiguen traspasar las barreras intelectuales de una élite y encandilar a grandes sectores de la sociedad son despreciados como si aquellos mismos versos, pinturas o melodías que merecieron en su momento los más elevados elogios fuesen después "bazofia para las ignorantes masas".

Uno de los autores más adorados por el gran público, otro término indeseable para los guardianes del verdadero arte, y más desdeñado por los diseñadores de las tendencias es Mario Benedetti. Y yo me pregunto ¿Cuándo dejaron sus versos de ser los versos que todos llevamos dentro? ¿Cuándo su lengua dejó de ser la lengua a la que todos aspirábamos e intuíamos? ¿Cuándo dejó de ser vigente el mundo asqueroso y explotador que Benedetti denuncia? ¿Cuándo dejaron de dejar huellas sus versos? ¿Cuándo dejó su voz de ser familiar? ¿Cuándo dejó Benedetti de enseñarnos a amar y explicar qué es el amor?

El mundo de Benedetti es también mi mundo y, para lo bueno y lo malo, no está anticuado.

Como tampoco lo está el mundo que Benedetti retrata en La Tregua, el libro con el que tengo la intención de comenzar una serie de textos en los que brevemente compartiré mis impresiones, opiniones o lo que me provoque la lectura de los libros, mis mil vidas, como se llamará esta sección que podéis ver también en el lateral derecho del blog.




Compré La Tregua (1960) en una librería de Montevideo donde además de los últimos éxitos de Alfaguara y Planeta, puedes pasarte horas curioseando libros de segunda mano con la naturalidad que las librerías tienen en esta ciudad, cuya avenida principal tiene más librerias que cualquier otro negocio.

Había leído la antología completa de las poesías de Benedetti, pero no recuerdo haber leído antes nada de su narrativa. Como tantos miles de persona, uno de los poetas más recurrentes en mi ofensiva amorosa había sido Benedetti, y sin embargo sus novelas nunca habían llegado a mi.

Pero allá en Montevideo, en su casa, en su ciudad, decidimos hacernos con dos libritos suyos: La Tregua y Cuentos de Montevideo. Ahora ya no sé si conozco Montevideo por mi propia estancia o por su lectura en Benedetti.

Pero La Tregua está aquí, entre nosotros, más allá del gris montevideano, de su burocracia, de la rutina del funcionariado que tan bien retrata el escritor y que apagó la luz de la vida de la urbe hasta ahora, que recién empieza a encenderse tímidamente como los decorados de aquellos que nos adelantamos al día 6 de diciembre, y ya en noviembre empezamos a colocar adornitos navideños sutilmente, como si nadie fuese a darse cuenta, como si yo no estuviera atenta a que, pese a que siempre algo termine estropeándolas, las Navidades siempre nos trae de nuevo los cascabeles de los Reyes Magos.

La Tregua es el resorte en la vida de un hombre consciente de su halo gris, de su vida gris, de su futuro gris. En esta sección no haré sinopsis de las obras comentadas por dos razones. La primera porque yo raras veces los leo. Bien, porque los conozco ya o porque confío en el criterio de aquellos que me los recomientan y así entro en el terreno por explorar virgen. La segunda razón, es que ya hay cientos de sinopsis en la web.

Pues bien, como decía, La Tregua es el vacío, el relato de la asfixiante sensación de desaprovechar la única oportunidad que nos brinda la vida y por la que no nos pide nada a cambio, vivirla, exprimirla, estrujarla, llorarla y reirla. Es el diario de un hombre que es consciente del autoengaño que se inflinge como motor diario: la llegada de la jubilación y entonces la segunda oportunidad a la que todos tenemos derecho. Pero, de repente, se hace la claridad, el mundo vuelve a ser sonoro, el cuerpo vuelve a ser sensible y esto sólo es posible a través del amor. La tregua, la resurrección, la convulsión sosegada, lo imposible, lo hermosos, lo irrenunciable.

La Tregua es la inmersión en un mundo de catarsis por lo claustofóbico, por lo terrorífico que es la anulación consciente de la vida, por lo pegajoso de la rutina, por el lastre de la desidia. Y Benedetti nos somete a esta muerte en vida para luego deslumbrarnos con lo normal, con lo que debería ser cotidiano. Y entonces pareciera que el libro gris, tormentoso que hemos tenido en nuestras manos irradiase una potente arma de destrucción masiva, una sublevación gloriosa que no es más que un pobre hombre con una razón para levantarse de la cama. Pero será una tregua. La maldita tregua que le hará saber lo muerto que se puede estar en vida.

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Y si queréis conocer un poco mejor al autor cuya mirada sonríe más bello, os dejo este documental dedicado a Benedetti.




Y cómo no, una de las secuencias más inolvidables de la película "El lado oscuro del corazón" del director Eliseo Subiela, y con poemas de Benedetti, Juan Gelman y Oliveiro Gilondo. El hombre que buscaba la mujer que vuela.

Atención a Benedetti recitando su poema "No te salves" en alemán a su puta de "oidos aburridos" como la llamó alguno.

2 comentarios:

nico dijo...

Buenas...

y de nuevo gracias a Atemporal y al video de Matt me he reencontrado con tu blog al que hacia mucho que no visitaba...

Benedetti... después de leer tu comentario no se si esta bien que lo diga... pero es uno de mis autores favoritos... mis autores de relatos. Yo he leido muy poca poesía, y mi encuentro con Benedetti y su obra fue casual. Curioseando en una biblioteca de barrio hace ya años... Y me encontre con alguien que me hablaba al oido y me conmovia de una forma unica... Desde entonces me dedique a cazar todas las novelas de Benedetti... no sé si las he leido todas... pero si muchas... la última que lei, fue una pequeña novela que me regalo mi madre cuando vino a visitarme a Kosovo... "Primavera con una esquina rota" deliciosa novela, tres personajes, sus cartas y las vidas desde la distacia, desde el exilio... fantastica... como todo lo de Benedetti... mágico...

ufffff creo que he escrito demasiado... pero Benedetti da para hablar mucho...

Ahhh tuve la suerte de conocer a una ayudante de produccion de "el otro lado del corazon" que hablo con el maestro Benedetti... recuerdo que me contaba el encuentro con el maestro y se la notaba emocionada...

Bueno, lo dejo ya... muchas gracias por compartir...te...

besos tokiotas

nico

Patricia Simón dijo...

Muchas gracias a ti, Nico, por sentirte tan cerquita desde tan lejos.

Besos